Desde sus inicios en 1995, PX desarrolla un proyecto de cooperativización de recursos y conocimientos para la producción y la difusión musical. Es a la vez, y sobre todo una organización de amigxs que lleva a cabo una experiencia de trabajo desde lo afectivo. En otras palabras, PX no es ni más ni menos que un grupo de personas que encuentra un insustituíble plusvalor en el hacer conjunto y en el compartir un provecho común.
A lo largo de esta práctica, además de haber logrado establecer un sello discográfico cooperativo que hace posible la edición de una gran diversidad de material, se han generado y propiciado una cantidad no menos importante de experiencias colectivas a partir del hecho social de la música. Desde la propia forma de trabajo del grupo se constituyó así también una plataforma autogestiva capaz de llevar adelante encuentros y muestras artísticas, fiestas, recitales, talleres y cursos, con todo ello una matriz reticular de vínculos e intercambios que se potencian y retroalimentan, que se diseminan desde y hacia PX, en una comunidad planetaria.
Nos gusta pensar que PX es, por todo esto, una factoría de materiales sonoros y a la vez un motor generador de espacios y situaciones ligadas a la cultura musical, a la cultura y a la vida en sí. Una fábrica de discos ó de producción de espectáculos musicales, pero también de reproducción de relaciones sociales, de mantenimiento y sostenimiento de las actividades y manifestaciones vitales. En este sentido, contando o no con lugar propio y dentro o fuera de él, este sistema de producción ha pretendido funcionar siempre « como en casa », como en la casa x. No tanto, o no sólo, por impronta punk, sino por entender de esta manera a la verdadera fuerza de trabajo, en tanto fuerza de deseo: « hacer por nosotros mismos todo y nada más que lo que nosotros queremos hacer ».